La comida en las películas de Studio Ghibli

La comida de Studio Ghibli, se puede decir, tiene tanta fama como sus personajes y sus creadores.

Studio Ghibli es famoso por sus cuidadas producciones audiovisuales de animación, por la potencia en la originalidad de sus historias y porque se le da un lugar muy importante a la comida, recreada de forma detallada, y acompañando con diferentes recetas a los personajes en los momentos más difíciles. 

Desde Mi vecino TotoroEl viaje de Chihiro, o La princesa Mononoke hasta El Castillo Vagabundo, las películas de Studio Ghibli tienen recetas y preparaciones que hacen parte importante de sus historias, y por eso hoy te traemos un breve listado de 10 preparaciones en la comida de Studio Ghibli, en caso de que estés pensando incluir la comida de Studio Ghibli en tu recetario.

Nimono – El castillo en el cielo

Conoce la comida de Studio Ghibli

Los nimono son estofados o comidas hervidas a fuego lento, y tal cual como ocurre en El Castillo en el cielo, para prepararlo se cocinan los ingredientes en caldos y salsas de gran sabor para que la carne y las verduras estén deliciosamente tiernas.

Aji Furai – La colina de las amapolas

Conoce la comida de Studio Ghibli

El aji o jurel japonés es un pescado muy común en Japón, ya que se consigue en cualquier parte del país durante todo el año. En esta preparación, el Jurel se frita y se drive recién preparado.

Ohagi – Mi vecino Totoro⁣

Conoce la comida de Studio Ghibli

El Ohagi es un dulce típico japonés comúnmente preparado para celebrar la semana del equinoccio de otoño, donde se conmemora a los difuntos mediante ceremonias con ofrendas florales, de incienso y pastelitos ohagi.

Salmón beurre blanc – Porco Rosso

Conoce la comida de Studio Ghibli

En el club de Gina, Porco come un plato que lleva salmón y zanahorias bañado en una salsa blanca. de acuerdo con la internet, se trata de salsa Bechamel.

Okayu – La princesa Mononoke

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Okayu (gachas de arroz japonés) es un plato reconfortante de arroz y agua. Es fácil de digerir, por lo que las personas en Japón suelen comerlo cuando tienen un resfriado, se están recuperando de una enfermedad o no tienen mucho apetito.

Manju – El viaje de Chihiro⁣⁣

Conoce la comida de Studio Ghibli

Los manju son bollos al vapor rellenos de masa de frijoles rojos que puede ser reemplazado por algún dulce, mientras que la masa está hecha de harina, levadura y agua.

Ramen – Ponyo en el acantilado

Conoce la comida de Studio Ghibli

El ramen es un plato de fideos japonés. La preparación básica consiste en distintos tipos de fideos servidos en un caldo preparado a base de hueso de cerdo o pollo, acompañado de distintas verduras. Contiene diferentes guarniciones como rebanadas de carne de cerdo, algas marinas y cebolla larga.

Bento – Mi vecino Totoro

Conoce la comida de Studio Ghibli

El bento es una comida que se prepara en un recipiente para llevar y es muy habitual en Japón. Como ocurre con el Ramen y muchas otras de las comidas presentadas en las películas de Studio Ghibli, es posible comprar su versión industrial en los supermercados.

Pastel de Arenque con calabaza – Kiki la hechicera

Conoce la comida de Studio Ghibli

Esta receta de pescado aparece en una escena de Kiki la hechicera, en la que la protagonista funda un servicio de entrega a domicilio con escoba y debe llevar el pastel al cumpleaños de la nieta de una anciana. 

Sopa de albóndigas gigantes – El viaje de Chihiro

Conoce la comida de Studio Ghibli

La sopa de albóndigas gigantes que comen los padres de Chihiro es un plato de origen Taiwanés, que lleva filete de cerdo desmenuzado, brotes de bambú, hongos picados, salsa de soja, azúcar, pimienta envueltos en masa de harina de arroz.

Fuente: https://www.senalcolombia.tv/cine/comida-peliculas-studio-ghibli

Comida en el cine y cómo narra sin diálogo

Detrás de cada plato de una película hay un equipo que trabaja con precisión para que la comida sea perfecta. Los estilistas culinarios preparan varias versiones de un plato porque una escena puede repetirse muchas veces. A menudo utilizan técnicas especiales para que la comida no cambie su apariencia bajo los focos o no pierda textura con el paso del tiempo. Muchas veces crean alimentos falsos que imitan el aspecto del original pero que resisten mejor las condiciones del rodaje.

Sin embargo, la comida en el cine no solo tiene que verse bien: también debe aportar a la trama. Un plato puede construir un personaje, indicar su origen social, revelar un conflicto o marcar una época. Las escenas de cocina o de mesa suelen estar cargadas de simbología: un desayuno silencioso puede transmitir tensión familiar o una comida festiva puede generar sensación de comunidad. Los directores utilizan la gastronomía como una herramienta visual para profundizar en la psicología de los personajes sin necesidad de diálogos.

Además, algunos films elevan la comida a protagonista. Películas como Ratatouille, Chef, Chocolat o El festín de Babette se apoyan en la estética gastronómica para transmitir emociones. Esto demuestra que, aunque no siempre lo percibamos, la cocina en el cine es un lenguaje propio. Detrás de cada plato hay decisiones artísticas que convierten la comida en un elemento narrativo.

La comida como relato en el cine italiano

En el cine italiano, la comida nunca es un simple elemento escenográfico: es símbolo de afecto, identidad, memoria y cambio. A través de las imágenes del acto de comer, el público puede redescubrir la historia de Italia, sus contradicciones y sus transformaciones.

Este breve artículo explora cómo, desde la posguerra hasta la actualidad, la relación entre comida y cine ha contribuido a definir no solo relatos cinematográficos, sino también la identidad cultural del país.

Identidad cultural y memoria

El cine italiano utiliza la mesa como símbolo de pertenencia, de raíces regionales y de historia colectiva. La comida aparece vinculada a los afectos familiares, a la infancia y a los ritos cotidianos del convivir. Es una forma de contar Italia a través de sus sabores y tradiciones.

Transformaciones sociales

Desde los años difíciles del periodo de posguerra hasta la abundancia del “boom económico”, las imágenes del alimento cambian de significado: de la necesidad y la escasez a la ostentación y la modernidad. El modo en que se come refleja los cambios económicos, sociales y culturales del país.

El contraste pobreza-opulencia

El cine italiano ha sabido jugar con el contraste entre la pobreza y la abundancia. En muchas películas, el alimento sirve para mostrar desigualdades o aspiraciones de movilidad social. El plato vacío o el banquete exagerado se convierten en metáforas visuales del país y de su evolución.

Comedia y vida cotidiana

Incluso en las comedias más ligeras, el acto de comer es parte esencial de la narración. Las escenas en torno a la mesa muestran relaciones, gestos de hospitalidad y costumbres. La comida une a los personajes y, al mismo tiempo, los define.

Observar una escena de mesa en el cine italiano es mirar un espejo cultural. En cada plato y en cada gesto se condensa una historia: la de un pueblo que ha hecho del comer un arte, un rito y una forma de identidad.

La comida en el cine italiano no solo alimenta el cuerpo, sino también la memoria y la mirada colectiva.

Bibliografía

https://www.taccuinigastrosofici.it/ita/news/contemporanea/semiotica-alimentare/rapporto-tra-cinema-italiano-e-cibo.htm

‘Food Inc.’, toda la verdad sobre lo que comemos

Si este fin de semana te toca trabajar o no puedes disfrutar de unas buenas vacaciones, te traemos una recomendación en modo de documental. Si además eres de los que le gusta pensar y reflexionar mientras ves la tele, y te atraen los documentales sobre la comida, estás de enhorabuena. ‘Food Inc.’ es un documental que podríamos situar en la línea de otros tipo ‘Super Size Me’ o la película ‘Fast Food Nation’. Lo original de este documental es que parte desde un punto de vista nuevo, distinto del resto, centrándose no en las cadenas de comida rápida, sino en los alimentos que directamente compramos en los supermercados o consumimos en cualquier restaurante.

La trama parte del punto de vista de la industria alimentaria estadounidense, relatada con mucho realismo, entrevistas en primera persona con los productores, agricultores y granjeros, comandados por las grandes multinacionales con las que tienen contrato de servicio. Un contrato que les pone numerosas cláusulas estudiadas sobre cría, alimentación y aspectos claves del crecimiento y desarrollo de los animales. Por ejemplo, la alimentación en base a piensos manipulados específicamente en laboratorio para que los animales se desarrollen de forma más voluminosa (con más carne), en mucho menos tiempo.

Uno de los argumentos que más me impresiono del documental es una escena en un lagar de cría de pollos, el único que se ve con ventilación por ventanal y no por túnel a oscuras. Una granjera explica que debido a la alimentación modificada que les impone la empresa que realmente controla la producción de la granja, los pollos son capaces de crecer muscularmente (hipertrofiar) en un tiempo record que su cuerpo biológico no puede aguantar porque no es un ritmo natural. Por ello, muchos pollos apenas pueden dar dos pasos y se rompen una pata, o ambas, porque sus huesos no pueden aguantar el peso de sus músculos, desarrollados muy por encima del resto de sus órganos. No entiendo de biológica, pero ésta es la comida que nos comemos, y a mi, al menos, no me suena bien.

Los argumentos que se ven en el programa son realmente apabullantes. ‘Food Inc.’ realmente muestra cómo la industria alimentaria está en manos de unas cuantas empresas que controlan biológicamente la producción de carne, vegetal y todo lo que comemos y compramos en el supermercado. ¿El objetivo? Producir y producir para abastecer a toda la nación, con los menores costes literalmente posibles y de la forma más rápida para forrarse de oro. Lo curioso es que en empresas como Monsanto (toda una secuencia dedicada a esta multinacional alimentaria, especialmente al tratamiento de las semillas genéticamente modificadas de trigo) vemos como sus directivos entran y salen de cargos gubernamentales tarde o temprano. Una empresa que tiene un tremendo poder sobre nosotros y que es terrorífico, pese a no formar parte de ningún organismo estatal.

Artículo completo: https://www.espinof.com/divulgacion/food-inc-toda-la-verdad-sobre-lo-que-comemos

Videojuegos: la comida como herramienta narrativa.

La gastronomía en los videojuegos no es solo un concepto decorativo sino que desempeña un papel fundamental tanto en la jugabilidad como en la construcción del mundo. Puede usarse como una herramienta de storytelling sutil, y aportarle al jugador información sobre el mundo ficticio de manera natural.

En muchos juegos, comer es simplemente una mecánica para recuperar salud o energía, pero hay casos en que transmite sensaciones y emociones. En Monster Hunter: World, por ejemplo, el diseño de los alimentos va más allá de la estética: los creadores trabajan la textura, el brillo, el vapor o el rebote de la carne para sugerir ternura, calidez o jugosidad, incluso si no podemos saborearlos literalmente.

La representación de la comida también sirve como herramienta de narrativa y world-building. En Dishonored: Death of the Outsider, el tipo de ingredientes que aparecen en cada región refleja su clima, su economía y su cultura: en zonas frías se consumen verduras de invierno, mientras que en zonas más cálidas higos o los melocotones. Además, la comida es un símbolo de clase social: algunos personajes tienen acceso a manjares exóticos, mientras que otros solo pueden permitirse alimentos humildes.

En ciertos juegos de ciencia ficción o sátira, los alimentos se usan como metáforas. Por ejemplo, en The Outer Worlds, la comida cultivada en las colonias es cada vez menos nutritiva, y compañías usan técnicos del sabor (“flavorists”) para mejorar artificialmente los productos y que los colonos sigan consumiéndolos. Esa degradación alimentaria se convierte en una crítica al capitalismo y al deterioro de las sociedades coloniales. Además, la comida es un vehículo emocional: en una parte de la historia, un personaje prepara una comida casera para demostrar cariño, lo que refuerza su vínculo con su pareja.

Hay muchos otros ejemplos donde la comida forma parte esencial de la experiencia: videojuegos como The Legend of Zelda: Breath of the Wild permiten cocinar, mezclar ingredientes y personalizar platos, mientras que en títulos como Persona 5 la cocina tiene una gran carga simbólica, evocando recuerdos, confort o lazos entre personajes.

En resumen, la comida en los videojuegos no es un simple recurso funcional. Tiene en mente provocar sensaciones, contar historias y reflejar mundos ficticios con mucha más profundidad de lo que podría parecer a primera vista.


BIBLIOGRAFÍA – REFERENCIAS: https://www.theguardian.com/games/2020/dec/07/food-and-drink-in-video-games

¿Los actores comen de verdad en las películas?

En el mundo del cine y la televisión, la comida cumple un papel esencial dentro de la narrativa. Puede ayudar a crear ambiente, reforzar la personalidad de los personajes o incluso simbolizar emociones y temas más profundos. Desde cenas románticas hasta reuniones familiares o escenas de acción en restaurantes, la comida aparece con frecuencia en pantalla.
Sin embargo, aunque pueda parecer que los actores realmente comen durante esas escenas, en la mayoría de los casos no lo hacen. Existen varias razones prácticas y técnicas que explican por qué los intérpretes suelen evitar comer comida real, así como distintos métodos cinematográficos para simularlo.

El desafío de comer frente a la cámara

1. Continuidad y tomas múltiples

Uno de los mayores retos del rodaje de escenas con comida es mantener la continuidad. Una misma escena puede grabarse muchas veces desde distintos ángulos o en diferentes momentos del día.
Si un actor se come parte del plato o del bocadillo en una toma, la cantidad de comida cambiará en la siguiente, lo que provocaría inconsistencias visibles en el montaje final.
Para evitar este problema, los cineastas suelen usar comida de utilería o preparar varios platos idénticos. En ocasiones, solo se filma el momento en que el actor da un bocado, y luego se corta la escena antes de que mastique o trague, manteniendo la ilusión de que come realmente.

2. Cuestiones de salud y seguridad

El rodaje puede durar horas, y las luces de los estudios suelen ser muy potentes, lo que provoca que la comida se caliente o se estropee rápidamente. Alimentos como carnes, lácteos o salsas pierden frescura y pueden convertirse en un riesgo para la salud si se consumen después de varias tomas.
Además, muchos de los alimentos que se usan en el cine no son comestibles, ya que están tratados con productos químicos para que se vean perfectos ante la cámara. Algunos se fabrican directamente con materiales como plástico, cera o silicona, que imitan la comida real pero no pueden ingerirse. Por eso, los actores evitan comerlos para no correr ningún riesgo.

3. Restricciones de tiempo

El proceso de grabación de una escena es complejo y requiere múltiples repeticiones. Si los actores tuvieran que comer de verdad cada vez, el rodaje se alargaría enormemente.
Además, entre toma y toma, habría que reemplazar la comida parcialmente consumida por platos nuevos o reorganizar el atrezo, lo que supondría una gran pérdida de tiempo. Por eso, los directores prefieren usar atrezzo o sustitutos, que permiten rodar sin interrupciones.

¿Cómo crean la ilusión de comer?

1. Sustitutos de alimentos

Para conseguir que las escenas parezcan reales sin usar comida auténtica, los equipos de producción utilizan sustitutos especialmente diseñados para cámara.
Estos sustitutos se seleccionan porque aguantan bien el calor, mantienen su aspecto durante horas y resultan más manejables. Algunos ejemplos comunes son:

  • Comida falsa: hecha de silicona, goma o plástico, pintada para parecer real. Se usa en platos que deben aparecer muchas veces o permanecer intactos.
  • Gelatina o cera: imitan bien la textura y el brillo de alimentos líquidos, como sopas o salsas.
  • Helados falsos: se elaboran con materiales resistentes al calor, como puré de patata o productos sintéticos, para evitar que se derritan bajo los focos.

2. Edición y ángulos de cámara

La edición y los ángulos de cámara son claves para mantener la ilusión. La cámara se debe centrar en la cara del actor, su reacción o su diálogo, sin mostrar claramente si mastica o traga.
También se suelen emplear cortes entre planos. Estos trucos visuales permiten que el espectador crea que el actor está comiendo, cuando en realidad solo ha simulado el gesto.

3. Uso de dobles y accesorios

En algunas producciones, se emplean dobles para las escenas de comida, sobre todo en primeros planos donde solo se ven las manos o la comida.
Esto permite grabar detalles sin comprometer la actuación principal. Por ejemplo, se puede rodar a un doble cortando un filete o sosteniendo una taza, mientras el actor se centra en la expresión o el diálogo.
Asimismo, los accesorios de cocina y vajillas se seleccionan cuidadosamente para que todo el conjunto sea creíble ante la cámara.

https://actingmagazine.com/2025/03/do-actors-actually-eat-in-movies/?utm_

El secreto detrás de las botellas de vidrio

¿Alguna vez oz habíais fijado en como las botellas de vidrio son un elemento común en películas y series de televisión? Son los diseñadores de utilería cinematográfica los que a través de diversas técnicas y tecnologías crean botellas de vidrio que parecen reales ante la cámara.

Uno de los materiales más utilizados es el vidrio de azúcar. Este vidrio es comestible y se elabora con azúcar y se usa con frecuencia en escenas donde los actores necesitan romper un objeto de vidrio, como puede ser una botella o un frasco. Pero el vidrio de azúcar es solo uno de los muchos materiales utilizados en el diseño de utilería cinematográfica.

El vidrio de azúcar

Es el material más común en el diseño de utilería para películas porque se parece al vidrio real, pero es mucho más seguro de manipular. Se crea calentando una mezcla de azúcar, jarabe de maíz y agua hasta alcanzar una temperatura de aproximadamente 150 grados. Una vez que la mezcla alcanza esta temperatura, se vierte en un molde y se deja enfriar y endurecer.

Este material es duro y se puede romper con facilidad, además es comestible.

Otros materiales utilizados en el diseño de accesorios para películas

El vidrio de azúcar no suele ser el más práctico y suele ser uno de los más caros. Por eso se emplea el uso de otros materiales como puede ser el acrílico. Un tipo de plástico moldeable, es ligero y resistente, lo que lo convierte en una opción popular para crear botellas de vidrio que se manipulan durante el rodaje. También se puede pintar.

Otro material popular es la resina; un material sintético moldeable que se puede convertir en diversas formas.

Artículos clasificados por material:

Tipo de propiedadMaterial utilizadoVentajasDesventajas
Botellas de vidrioVidrio auténticoAspecto y tacto realistas, fácil de limpiar y mantenerPesado, frágil, peligroso si se rompe en el set
Botellas de vidrio de azúcarAzúcar, agua, jarabe de maízSeguro de usar, fácil de armar y desarmar, personalizableVida útil limitada, no tan realista como el vidrio auténtico.
Botellas de plásticoVarios tipos de plásticoLigero, duradero y asequibleMenos realista, puede no ser adecuado para ciertas escenas
Botellas acrílicaspolímero acrílicoLigero, irrompible, personalizableMás caro que el plástico, puede no ser adecuado para primeros planos.
Botellas de siliconacaucho de siliconaFlexible, irrompible y seguro de usarNo es tan realista como el vidrio, puede requerir pintura y detalles adicionales.
Botellas de resinaresina sintéticaDuradero, personalizable, ligeroRequiere habilidad y experiencia para su elaboración, y puede tener una vida útil limitada.
Botellas de espumagomaespumaLigero, personalizable y seguro de usarNo es tan realista como otros materiales, puede que no sea adecuado para primeros planos.

Historia de la invención:

El uso de botellas falsas en el cine ha sido una práctica muy común durante décadas. Sin embargo, a lo largo de los años se han producido avances significativos en los materiales y las técnicas empleadas.

Uno de los pioneros en el uso de botellas falsas fue el estudio cinematográfico francés Pathé Frères, fundado en 1896. El estudio utilizaba botellas y vasos de papel maché pintado en sus películas, que eran más ligeros y seguros que el vidrio real. Este método se popularizó en los inicios del cine, y estudios de todo el mundo comenzaron a utilizar técnicas similares para crear accesorios falsos.

https://www.thewowinfo.com/movie-facts/the-secret-behind-the-glass-bottles-used-in-movies/?utm_

Un apetito de película¿Por qué comemos tanto en las salas de cine?

Casi como si se tratase de un ritual, antes de sentarse en sus butacas a disfrutar de una película en el cine, la mayoría de los espectadores tiene una regla de oro: comprar palomitas (y si son del tamaño grande, mejor). Una vez comienza la proyección, se activa la cuenta atrás para llegar al final del bote y –seamos claros– también para evitar que tu acompañante te robe más de la cuenta. Pero, ¿por qué se despierta el apetito de manera intensa mientras vemos una película?

El fenómeno de sentir hambre mientras disfrutamos de una película en la pantalla grande tiene mucho que ver con el entorno en el que comemos. Y es que el espacio produce un importante impacto en nuestras elecciones y comportamientos a la hora de comprar comida.alternative text¿Quién inventó las palomitas?El origen de las palomitas se remonta a la Gran Depresión, cuando estos piscolabis de maíz comenzaron a hacerse populares, principalmente por su precio: 5 o 10 céntimos. Pero no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial —contexto en el que fue de los pocos productos a los que no se limitó su producción—  cuando su consumo se vinculó a los cines. En parte, gracias a la estrategia de Julia Braden, una mujer que propuso montar los puestos de palomitas dentro del cine y, a cambio, ofrecía al dueño de la sala un porcentaje de las ventas.

Por eso los cines buscan crear un espacio sensorial ‘prefabricado’ con una iluminación tenue que cree un ambiente relajado y centrado en la pantalla. Es una estrategia que también utilizan los restaurantes de lujo para animar a los comensales a comer más, condicionando su estado de ánimo. Sarah Lefebvre, profesora de marketing en la Universidad Estatal de Murray, en Kentucky, Estados Unidos, destaca que la disminución de la iluminación nos induce a estar más relajados, y en ese estado tendemos a consumir más porque la preocupación por la cantidad de comida que ingerimos se desvanece, no le prestamos atención.

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La disminución de la iluminación nos relaja y, en ese estado, tendemos a consumir más porque la preocupación por la cantidad de comida que ingerimos se desvanece

La iluminación baja no solo influye en la cantidad que comemos, sino también en nuestras preferencias a la hora de elegir. Hay estudios que demuestran que, en ambientes con poca luz, las personas tienden a optar por comidas más ‘indulgentes’ en lugar de saludables. Esta tendencia se amplifica en el cine, donde la distracción con la trama en pantalla juega un papel adicional. Es aquí donde las palomitas de maíz, un snack poco atractivo en otros lugares, se convierten en un capricho reconfortante. Del que siempre queremos más.alternative textLas costumbres cambian, pero no del todo. La preferencia a la hora de ‘pecar’ en el cine está clara. El 54 por ciento de los asistentes son fieles a las palomitas. Aunque otros snacks como los nachos con queso, las patatas fritas o las porciones de pizza ya se encuentran en la segunda posición.

Incluso el sabor de los alimentos se ve influenciado por la iluminación. Lefebvre explora la ‘compensación sensorial’, una teoría que sugiere que la privación de un sentido puede intensificar otro. En un estudio, descubrió que en condiciones de poca luz, los alimentos con un único matiz de sabor, como dulce o salado, saben mejor que cuando están iluminados. Sin embargo, cuando se agrega un segundo elemento de sabor, la diferencia que experimentamos al comerlo en un lugar iluminado u oscuro, disminuye.

Al no ver la comida, los alimentos con un único matiz de sabor, como dulce o salado, nos saben mejor que cuando están iluminados

En el apetito que se nos despierta en el cine también intervienen otros factores ambientales como el aire acondicionado de las salas. Una temperatura baja consigue que queramos comer más, puesto que el frío consume nuestras reservas de energía y hace que el cerebro envíe señales en busca de más calorías. Y los cines, obviamente, aprovechan esta técnica de termostato.

¿Y lo que hay en la pantalla no afecta en el apetito? Evidentemente, las películas en sí mismas desempeñan un papel determinante en nuestro ritual gastronómico en el cine. De hecho, los personajes y la trama pueden moldear nuestro apetito durante la proyección.alternative textEl tipo que más y mejor come en pantalla. Brad Pitt es uno de los actores de Hollywood que más disfruta de la comida en la gran pantalla, pero también de los que más incitan a que tú también lo hagas. Solo ver a alguien disfrutando de la comida activa nuestras neuronas espejo y despierta nuestro apetito.

Seguro que te ha pasado alguna vez que has visto a un personaje comiendo una hamburguesa o cualquier otra apetitosa comida en una escena y has cogido un gran puñado de palomitas. Así lo explica Vivien Shuo Azhou, profesora de estudios de comunicación en la Universidad Bautista de Hong Kong: «Las acciones de los personajes de las películas, particularmente cuando están comiendo, crean patrones en la forma en que come la audiencia».

Se trata de un efecto de imitación –o experiencia vicaria– donde los espectadores comen cuando los personajes lo hacen, a modo de imitación. Aunque no ocurre siempre, solo cuando las personas se identifican con los personajes de la película, aclara Zhuo. Además, añade: «Comer es un comportamiento relacionado con objetivos, y cuando nos preocupamos por un personaje, inconscientemente adoptamos sus objetivos como propios».alternative textUn mundo rosa. Son varias las cadenas de cine que han aprovechado el éxito de Barbie para ofrecer a los espectadores una edición especial (y muy rosa) en su oferta gastronómica: palomitas y vasos de refrescos guardados en las cajas de la muñeca.

Algunos cines en los que se permite cenar dentro de la sala llevan esta relación entre la película y la comida un paso más allá, ofreciendo elementos temáticos del menú que coinciden con la trama de la película. Por ejemplo, ante el fenómeno de la película Barbie, el menú edición limitada de palomitas rosas en las cajas de las muñecas está siendo un éxito rotundo entre los asistentes de todas las edades.

Una temperatura baja hace que queramos comer más, en busca de más calorías. Y eso también explica el uso, y abuso, del aire acondicionado en las salas

Pero la intensidad con la que se devoran las palomitas no es la misma durante toda la película. Las escenas finales son el momento con más posibilidades de que el público deje a un lado su bote de pop corn  y saque su lado más goloso con un aperitivo dulce. Lo demuestra un estudio de 2017 en el que los espectadores que pudieron disfrutar de ambos tipos de snacks –dulces y salados– durante toda la proyección, se decantaron por el dulce hacia el final. «Descubrimos que cuando las personas están expuestas a una escena en la que se está terminando de comer, tienden a elegir más los M&M», explica Zhou. Ya seas de dulce o de salado, la próxima vez que te encuentres en una sala de cine con un apetito insaciable, recuerda que no estás solo en esta experiencia.

Bibliografía: https://www.abc.es/xlsemanal/ciencia/por-que-comemos-mucho-en-el-cine-peliculas-palomitas.html

La mejor receta de Karlos Arguiñano

Karlos Arguiñano ha vuelto a hacerlo: convertir una receta sencilla en toda una lección de cocina. El chef vasco, con más de tres décadas en televisión, ha compartido uno de sus platos favoritos y un consejo que vale oro para quienes disfrutan del pescado: «Mi pescado favorito para rebozar es el bonito, pero hay que saber freírlo».

El cocinero explica que el bonito es un pescado ideal para rebozar por su textura firme y su sabor suave, aunque no todos saben cocinarlo correctamente. «El truco está en no pasarse con el punto: tiene que quedar poco hecho en el centro», advierte. Si se fríe demasiado, el bonito se seca y pierde toda su jugosidad. Para conseguir el resultado perfecto, recomienda cortar el pescado en lonchas no muy gruesas, salpimentarlas y pasarlas primero por harina, quitando el exceso, y luego por huevo batido. Después, se fríen en aceite bien caliente, pero sin lanzarlas desde arriba.El resultado debe ser un rebozado dorado, crujiente por fuera y tierno por dentro. Un clásico que, acompañado de una buena piperrada, se convierte en un plato redondo.

El secreto del rebozado perfecto

Para lograr un buen rebozado, el chef insiste en la calidad del aceite y en controlar la temperatura. «Si el aceite está frío, el pescado se empapa y queda pesado. Si está demasiado caliente, se quema por fuera y queda crudo por dentro». Lo ideal, explica, es freír a unos 180 grados y hacerlo en pequeñas tandas.

Otra de sus recomendaciones es escurrir bien el pescado una vez frito. «Ponedlo sobre papel de cocina para quitar el exceso de grasa. Así queda más ligero y más crujiente», aconseja. Y, por supuesto, nada de reutilizar el aceite varias veces. «El aceite viejo es enemigo del sabor. Lo barato sale caro».

Más allá de la receta, el mensaje de Arguiñano sigue siendo el mismo de siempre: cocinar no tiene por qué ser complicado. «La clave está en usar buenos productos, tratarlos con respeto y disfrutar del proceso», asegura. Por eso, su estilo gusta tanto: combina técnica y sentido común.

Más información: bien/1003743961972_0.htmlhttps://www.elespanol.com/cocinillas/cocinar/20251025/karlos-arguinano-chef-bonito-mejor-pescado-rebozar-solo-sabes-freirlo-bien/1003743961972_0.html

La receta de ratatouille de María Lo para cocinar de cine

No hace falta viajar a París, hablar francés o tener una estrella Michelín para vivir una historia de película. Ni siquiera es necesario ser humano. Es la magia del cine y el poder de la gastronomía.

Si Remy, una pequeña rata con un paladar sofisticado y un gusto exquisito por la buena comida, logró cumplir su sueño de ser chef en uno de los más prestigiosos restaurantes de la capital francesa, —el de la leyenda de la nouvelle cuisine Auguste Gusteau—, con la ayuda de un lavaplatos sin talento culinario, Lingüini, cualquiera puede emularlo. Y, lo mejor: sin salir de casa.

Porque hay películas que se viven intensamente y otras —como esta, Ratatouille —, que se saborean. Con todo lo que el gusto despierta y remueve.

«Nunca he sido de películas de animación, pero Ratatouille (Pixar, 2007) es la mejor del mundo. La he visto como mínimo 20 veces», confiesa en Podría ser peor la chef María Lo, convencida, sin embargo, de que la cuenta se le queda corta. Para la gaditana, estamos ante una «película de culto».

Podría ser peor – Cocina con María Lo: Ratatouille como el de la peli.

«Remy conoce a Lingüini y, metiéndose dentro de su sombrero y tirándole del pelo, le ayuda a cocinar. El resto lo tenéis que ver. Esto sí que es una película de culto«, insiste. «Cuando la terminé por primera vez, quería estar todo el rato cocinando porque salen unos platos maravillosos».

Uno de ellos, claro, el que da nombre al filme: ratatouille. «Es un guiso veraniego tradicional de la Provenza, en el sur de Francia. No lleva puerro ni apio, pero sí otras muchas verduras: calabacín, berenjena, tomate, pimiento, cebolla, ajo y hierbas como el romero y el tomillo», detalla la ganadora de Masterchef 10.

IngredientesPreparación
Media cebolla1 diente de ajo2 tomates maduro1/4 de pimiento rojo1 cucharada de aceite de olivaSalPimientaMedia cucharada de tomillo fresco o secoMedio calabacínMedia berenjena1/4 de calabacín amarillo (opcional)1 hoja fresca de albahacaPara la salsa base, picamos muy fino la cebolla, el ajo, el pimiento verde y el tomate. Sofreímos con un poco de aceite de oliva virgen extra hasta que las verduras estén un poco caramelizadas.
Salpimentamos con pimienta y tomillo y trituramos.
Ponemos todo en la base del molde donde vayamos a hornear.
Laminamos el resto de verduras: calabacín, calabacín amarillo, tomate y berenjena. Colocamos las láminas de verduras unas encima de las otras seguidas en forma de espiral. Horneamos a 160 grados durante 40-24 minutos con el tomillo, un chorrito de aceite de oliva virgen extra

Bibliografía: https://www.rtve.es/television/20250717/receta-ratatouille-maria-para-cocinar-cine/16667639.shtml